
El período siguiente al traslado desde las naves de cría a las naves de producción es un tiempo crítico en
el manejo de los gallos reproductores. En este tiempo es cuando frecuentemente los pesos corporales de los
machos se disparan fuera de control y todo el trabajo que se ha realizado durante la crianza se pierde en
cuestión de semanas. Invariablemente este problema no es identificado como causa de ningún problema de
importancia ya que las consecuencias adversas desde el punto de vista de la fertilidad no son observadas
hasta que los reproductores cumplen alrededor de 45 a 50 semanas de edad. Como se puede observar en la
Figura 1 la sobre-alimentación de los gallos causa un efecto retardado sobre la fertilidad a largo
plazo. Es con esta perspectiva que debemos aumentar el control de los pesos de los gallos en las diez
primeras semanas después de su traslado a la nave de producción.
FIGURA 1

Ref.: McDaniel. G.R. Zootecnica Internacional, Noviembre, 1986
Durante el traslado es el tiempo más apropiado para hacer una selección de todos los gallos y quitar esos
que son demasiado pesados o demasiado livianos. El fin que se persigue es trasladar los gallos que tengan
un peso, tamaño y una madurez uniforme, esta selección hará mucho más fácil el manejo en la nave de
producción... Si, por alguna razón, los gallos tienen una madurez excesiva con respecto a las hembras
entonces se debería reducir la relación de número de machos por hembras. Si la relación de macho/hembra en
estas circunstancias no fuera reducida lo único que conseguiríamos es aumentar el miedo y la mortalidad de
las hembras, circunstancia que puede reducir la fertilidad drásticamente. Comenzando con 3 a 4% de gallos
maduros se les permitirá a los gallos encontrar hembras suficientes que estén sexualmente receptivas sin
tener que atacar a hembras maldispuestas. En tales casos sé irán agregando un 1% de gallos semanalmente
dando facilidad a que las hembras maduren y lleguen a ser más receptivas. Esta practica será una acertada
decisión de manejo en aquellas granjas con experiencias de alta mortalidad de hembras en las primeras
semanas de producción. No olvidemos que los huevos fértiles no deben ser recogidos antes de las 26 semanas
y por lo tanto no necesitamos alcanzar la relación Machos/Hembras optima hasta las 24-25 semanas de edad.
Los problemas con los gallos agresivos que pelean excesivamente y por los que se producen altos índices de
mortalidad tanto en gallos como en gallinas son frecuentemente debido a un exceso de montas. Una relación
Gallos/Hembras que exceda del 10% es raramente necesaria y una relación del 7 a 8% de gallos maduros y
activos son comúnmente suficientes.
En las primeras semanas después del traslado siempre es una buena práctica la de inspeccionar cada 4-5
días y manualmente el estado de la condición corporal de los gallos para que el encargado pueda evaluar
como los gallos responden al programa de alimentación impuesto. El músculo de la pechuga es el último
músculo que se desarrolla y también es el primero que deteriora su condición cuando el ave pierde peso.
Así que si los gallos muestran un músculo redondo y lleno probablemente estarán siendo sobre alimentados y
aquellos gallos que al tocarlos muestran un músculo poco desarrollado en el que al tacto se nota su hueso
de la quilla probablemente están siendo mal alimentados. Estas situaciones pueden ocurrir irrespectivamente
del peso corporal y reflejan las diferencias en el tamaño de madurez del cuerpo causadas por las
variaciones en el desarrollo de tamaño de cuerpo durante la crianza.
Cuando se vaya a planificar el programa de manejo de estos gallos a principios del período de producción
es indispensable que el gerente de producción examine la historia del último lote de reproductores en esa
nave para observar las tendencias y problemas potenciales con los gallos, su fertilidad y peso corporal a
lo largo del ciclo de producción. Además, el lote debería ser observado durante el período de alimentación
y vigilar el comportamiento de las aves para ver si hay peleas, robo de alimentos y entonces poder evaluar
si los espacios de los comederos y bebederos son los adecuados.
La distribución y altura de los comederos y bebederos se descartan frecuentemente como factor importante
para mantener y controlar la uniformidad y el peso corporal de las aves. La introducción de nidales con
sistemas de recogida automática de huevos ha presentado algunos problemas al respecto. Existen casos donde
todos los bebederos se han ubicado enfrente de los nidales, lo que requiere que tanto los machos como las
hembras salten por encima de las aves que están comiendo o por encima de sus nidales para poder beber.
Esto puede ocasionar lesiones en las patas de los machos y también puede dar como resultado un aumento en
los huevos puestos en el piso, por hembras que han sido asustadas de sus nidales. Es importante recordar
que las aves consumen dos veces más agua que alimento (mucho mas en días calurosos), y por lo tanto beber
agua es esencial para una alimentación normal. Tanto los machos como las hembras deberían tener un acceso
libre a los bebederos. Esto significa que, en el caso de los bebedores redondos de campana, algunos
bebederos deberían ubicarse al borde de las rejillas o cerca de los comederos de los gallos si es una nave
de cama convencional.
La alternativa ideal es, por supuesto, una fila de los bebedores de tetinas ubicado en el área de los
comedores de los gallos evitando así derrames de agua innecesarias. Los bebedores de tetina son
especialmente importantes si se usan las pantallas protectoras "Noz-Bonz" que es una pantalla plástica que
se monta en las narices del gallo para impedirle que tenga acceso al comedero de las hembras. Los machos
equipados con este artilugio tienen dificultad para beber en bebederos redondos de campana, particularmente
si el nivel de agua se mantiene a un nivel bajo para minimizar el riesgo de mojar el piso. En tales casos
el nivel de agua debería aumentarse en esos bebedores de campana asignados al uso de los machos.
Alternativamente, puede usarse un bebedero redondo de campana para pavos, que son mas apropiados para
estos machos.
La tasa de crecimiento del macho desde 20 a 60 semanas de edad, cuando esta tasa de crecimiento se desvía
de las recomendaciones estándar de la Granja matriz de los reproductores, frecuentemente siguen la línea
de uno de estos tres ejemplos, mostrados a continuación en las Figuras 2, 3 y 4.
FIGURA 2

Ref.: McDaniel. G.R. Zootecnica Internacional, Noviembre, 1986
En la Figura 2 Los gallos muestran un rápido aumento de peso una vez trasladados a la nave de
producción y este aumento continua a lo largo del período de producción e invariablemente los resultados
son machos con sobrepeso y con problemas de patas y pies y por lo tanto con una fertilidad baja y una alta
mortalidad. Tal escenario frecuentemente se presenta cuando los comederos de las hembras solamente están
equipados con la protección de las parrillas (sin barras protectoras horizontales) y en tales casos los
machos simplemente fuerzan las parrillas aparte en algunas áreas y ganan acceso libre al comedero.
FIGURA 3

Ref.: McDaniel. G.R. Zootecnica Internacional, Noviembre, 1986
En la Figura 3 los gallos muestran un rápido aumento de peso hasta el momento que entran en
funcionamiento las parrillas protectoras en los comedores de las hembras (Alrededor de las 30 semanas de
edad). Y como resultado su alimentación se ve restringida severamente y ocasionará perdidas notables en el
peso corporal, si esta situación no es corregida de inmediato provocará la aparición de machos muy
desiguales y débiles y la tasa de mortalidad aumentará al mismo tiempo que la fertilidad se reducirá. En
este ejemplo el encargado de producción se verá obligado a aumentar la ración diaria de alimento de los
machos para superar este problema y poder volver a controlar el crecimiento. En este caso sigue existiendo
un riego de una bajada en fertilidad en un período mas adelante pero no es comparable a las pérdidas
ocasionadas en el ejemplo anterior en la Figura 2. Esta condición usualmente proviene porque los
machos con la cresta cortada no han sido excluidos de tener acceso al comedero de las hembras o también
porque los gallos con su cresta desarrollada plenamente han sido capaces de robar alimentos del comedero
de las hembras, esto termina cuando los machos alcanzan su madurez y el ancho de su cabeza sobrepasa los
44 mm que es cuando las barras protectoras les impiden seguir sobre alimentándose en el comedero de las
hembras. En ambos casos la protección del comedero de las hembras durante este período en que los machos
tardan en alcanzar su pleno desarrollo es inadecuada y esto les permite robar el alimento a las hembras.
Esto no solamente hace muy difícil el control del peso de los machos sino también el control de la ración
diaria para esas hembras que están comenzando la fase de producción de huevos.
FIGURA 4

Ref.: McDaniel. G.R. Zootecnica Internacional, Noviembre, 1986
Los ejemplos citados en las Figuras 2, 3 y 4 son bastante corrientes de observar en
granjas de reproductoras pesadas y desde luego parece ser cierto que en muchas razas de machos
reproductores se da la circunstancia de que el ancho de su cabeza es inferior a los 42-44mm sobre todo
antes de las 30 semanas de edad, lo que permite a estos machos el robo de alimento en los comederos de las
hembras que solo están protegidos por la parrilla. Esto obliga a que en los comederos de las hembras se
instalen mecanismos protectores verticales en las parrillas existentes y que también se seleccionen machos
con su cresta desarrollada y solo realicen en los machos corte parcial de la cresta en la parte de atrás.
Los comedores de plato generalmente permiten que el tamaño de la apertura sea ajustado a voluntad y puede
ser necesario restringir la apertura de tal forma que aún para algunas hembras sea difícil el comer en
ellos, a fin de lograr una exclusión total para los machos. En tales circunstancias el espacio de comedero
por ave debe ser aumentado y sería recomendable el uso de fórmulas de alimentos más bajas en energía para
así poder aumentar la ración diaria y permitir el tiempo suficiente para que todas las hembras coman.
Algunos productores han recurrido al uso de "Noz-Bonz" en un esfuerzo de asegurar que los machos estén
excluidos completamente del comedero de las hembras. Desdichadamente, muchos han encontrado que algunos
machos con la cresta cortada aprenden rápidamente a torcer su cabeza para ganar acceso al comedero de las
hembras y el robo continúa, aunque a un valor reducido. En algunos casos esta situación resulta en severas
restricciones de alimento para los machos mientras que los criadores se afanan en hallar la cantidad exacta
de alimento requerida para el buen mantenimiento del macho durante el periodo de producción (comúnmente de
145 a 165 g, dependiendo de la densidad de energía de la fórmula del alimento). Es esencial que en las
granjas que usen para los machos la protección "Noz-Bonz" se les suministre toda su ración diaria en los
comederos asignados para su uso a fin de evitar la mortalidad que sufren al estar restringidos de alimento
hasta que aprenden a comer desde el comedor de las hembras.
Los aumentos de la ración diaria de alimentación para los machos deben también ser mas frecuentes en este
período temprano de su madurez. Hay comúnmente una mortalidad ligeramente más alta en los machos que usan
"Noz-Bonz" (sobre 1%) al fracasar los machos mas débiles en la competición del comedero y su pérdida de
condición. Seguramente, "Noz-Bonz" puede ser una herramienta útil para el manejo de los machos. Pero no es
la respuesta a todos nuestros problemas del manejo de los machos reproductores y en algunos casos, su uso
ha creado problemas.
NOZ BONZ

Si se tiene un espacio adecuado de comederos y de bebederos para las hembras y los machos y si se instala
en el comedero de las hembras un mecanismo efectivo que impida a los machos el robo de alimento. Y si
usamos machos con la cresta bien desarrollada y un peso corporal adecuado con un buen desarrollo y madurez
el uso de este protector "Noz-Bonz" será innecesario.
En resumen, si la fertilidad declina rápidamente después de las 45-50 semanas de edad entonces uno debería
dedicar algún tiempo a evaluar el programa de manejo de los gallos. Use unas horas para observar las aves
durante el período de alimentación y nuevamente al atardecer cuando la mayor actividad de las montas
ocurre. Sea honesto consigo mismo y reconozca las posibles carencias del sistema y luego haga un estudio
sobre los costos necesarios para subsanar dichas carencias contra los beneficios que podría obtener
mejorando la producción, fertilidad y bajando su índice de mortalidad y si le sería beneficioso el
mantenimiento de algunos gallos extras para remplazar a los gallos tullidos o enfermos (que existen en
todas las granjas) a partir de las 42-45 semanas o en el tiempo más apropiado para el lote de reproductores
de su granja.
Ray del Pino
Traducción del Artículo:
MANAGING BROILER BREEDER MALES IN PRODUCTION
Escrito por el Dr. M. Newcombe
Technical Service Manager
Shaver Poultry Breeding Farms Ltd.